Padres y madres que atravesaron la pérdida de un hijo encuentran un espacio para sostenerse entre pares. El grupo se reúne cada 15 días, a las 19 horas, en la sala de conferencias del hospital de Rosario.

BARRACA RODO

Un espacio para hablar sin ser juzgados

El grupo nació de la necesidad de encontrar un lugar donde compartir la experiencia de perder a un hijo sin sentirse juzgados. En ¡Que Tupé!, por 97.3 FM Ciudad del Colla, Verónica González y el psicólogo Daniel De La Hera hablaron sobre “El amor cambia de forma”, el grupo que ambos integran.

Verónica explicó que, aunque cada duelo es único, el encuentro con otras personas que atravesaron algo similar permite reconocerse y sostenerse mutuamente. Daniel De La Hera, que acompaña este espacio, señaló que su rol parte de un lugar distinto: no vivió esa pérdida en carne propia y por eso su acompañamiento se apoya en la escucha profesional, no en la experiencia personal. Contaron que la cantidad de participantes varía con el tiempo, entre siete y ocho personas según el encuentro, con idas y vueltas: algunos se acercan, otros se van, y el grupo no impone tiempos ni recorridos.

El peso de las palabras bien intencionadas

Uno de los ejes de la charla fue lo difícil que resulta, para quienes rodean a una persona en duelo, encontrar la forma adecuada de acompañar. 

Verónica describió cómo ciertos comentarios, aun surgidos de la mejor intención, pueden resultar desubicados o dolorosos. Daniel coincidió en que la sociedad no está preparada para hablar de la muerte y que eso genera juicios e interrogantes sobre las circunstancias de cada pérdida, ya sea una enfermedad, un accidente o un suicidio, tema este último que según remarcaron sigue siendo motivo de silencio social. 

Ambos señalaron que a veces el gesto más simple, un abrazo, la presencia, ocuparse de tareas cotidianas, dice más que cualquier palabra.

Honrar la memoria, no olvidar

Verónica fue clara: no quiere que su hijo sea olvidado. En el grupo, dijo, se sostiene la posibilidad de seguir nombrando a los hijos que ya no están, algo que en la vida cotidiana muchas veces se evita por temor a “hacer mal” a quien atraviesa el duelo. Contó que el dolor no desaparece con el tiempo, sino que convive con la vida diaria: hay días en que cuesta levantarse y otros en que es posible salir a la calle, aunque la ausencia permanezca como una herida latente. 

También describieron un paralelismo entre los primeros días de vida y los últimos: en ambos casos hay una red de acompañamiento inicial que, con el paso de las semanas, tiende a diluirse, justo cuando la persona más necesita sostén.

Una invitación abierta cada 15 días

Hacia el final de la entrevista, se recordó que el grupo se reúne cada quince días, a las 19 horas, en la sala de conferencias del hospital.

La invitación quedó abierta a quienes sientan que necesitan ese espacio, sin obligación ni presión, respetando también a quienes eligen transitar el duelo de otra manera. Verónica y Daniel agradecieron la posibilidad de dar a conocer el grupo, como una forma más de acercar información y compañía a quienes atraviesan una pérdida. La despedida quedó marcada por una idea que resumió el espíritu del encuentro: el amor no desaparece, se transforma.

CAMEC

Nota completa realizada en el programa ¡Que Tupé! de 97.3 FM Ciudad del Colla que conduce Virginia Waller

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