Más allá de las fechas y los encuentros, el Reiki viene construyendo en Uruguay un camino de organización, formación y apertura hacia nuevos ámbitos. La creación de una asociación que nuclea a terapeutas de todo el país es parte de ese proceso.







































Hablar de Reiki en Uruguay ya no remite únicamente a pequeños grupos o espacios privados. La práctica se ha extendido a distintos puntos del país y, con ese crecimiento, también apareció la necesidad de generar ámbitos de encuentro, intercambio y organización entre quienes la desarrollan.
Una muestra de ese proceso fue el encuentro nacional realizado en Rosario, una actividad que la Asociación Uruguaya de Terapeutas de Reiki organiza anualmente y que cada año busca trasladarse a distintos lugares del territorio. La elección de Rosario respondió precisamente a esa intención de descentralizar y acercar la propuesta a otros puntos del país.
Pero el encuentro fue apenas una expresión de un fenómeno más amplio. Para Denis Pías, presidente de la Asociación Uruguaya de Terapeutas de Reiki, uno de los aspectos centrales de esta práctica está relacionado con recuperar una dimensión que, según entiende, muchas veces queda relegada en la vida cotidiana: la capacidad de sentir.
“Hay cosas que no son para entender en la vida. Hay cosas que son para sentir”, sostiene Pías, quien considera que el Reiki puede ofrecer una oportunidad para volver a conectarse con esa dimensión.
Desde la mirada de quienes lo practican, el Reiki trabaja a partir de la energía y el terapeuta ocupa el lugar de canal. Pías es enfático al marcar una diferencia: quienes realizan esta práctica no se consideran curanderos ni sanadores, sino personas que actúan como instrumentos para transmitir esa energía.

Más allá de las creencias
Esa concepción también explica, para el presidente de la asociación, parte de la particularidad del Reiki y su relación con la espiritualidad. No se presenta como una religión ni pretende sustituir las creencias personales. Por el contrario, sostiene que puede convivir con distintas formas de fe y que no establece fronteras religiosas.
“Reiki no tiene fronteras”, afirma Pías. En su experiencia profesional, personas pertenecientes a distintas tradiciones religiosas han recurrido a esta práctica sin considerar que exista una contradicción entre ambas dimensiones.
Mientras el Reiki gana presencia, quienes lo practican también comenzaron a plantearse la necesidad de organizarse. La actual Asociación Uruguaya de Terapeutas de Reiki tiene sus antecedentes en una organización que comenzó a funcionar en 2020 como Federación Uruguaya de Reiki. Posteriormente, por cuestiones vinculadas a su conformación legal, adoptó la figura de asociación.
El cambio no fue solamente nominal. La formalización ante el Ministerio de Educación y Cultura representa, para sus integrantes, la posibilidad de contar con un marco institucional y legal desde el cual desarrollar nuevas iniciativas.
“Es el gran reconocimiento a la institución, a estar dentro de un sistema legal”, explica Pías.

Su vínculo con la salud
Entre los objetivos que aparecen hacia adelante está precisamente la posibilidad de abrir puertas en ámbitos donde hasta ahora el acceso puede resultar más complejo, entre ellos instituciones vinculadas a la salud. Pías señala que ya existieron contactos con integrantes del Ministerio de Salud Pública y menciona incluso una entrevista mantenida con autoridades del Hospital de la Mujer.
La intención no es ingresar a esos espacios de manera individual, sino hacerlo desde una organización formalmente constituida, con terapeutas nucleados y un marco institucional que permita establecer vínculos.
La asociación cuenta actualmente con alrededor de 180 a 200 afiliados, según explica Aníbal Mariotta, uno de sus integrantes. Para incorporarse es necesario contar al menos con un certificado correspondiente a un nivel de Reiki, sin que se establezca como requisito un nivel específico.
La amplitud también aparece en las actividades que organiza la institución. Los encuentros nacionales no están reservados exclusivamente para terapeutas ni para quienes ya conocen la práctica. Son abiertos a toda persona interesada, incluso sin experiencia previa.
En Rosario, esa apertura se expresó desde el comienzo de la jornada: mientras algunos participantes daban Reiki, otros lo recibían por primera vez. Luego llegaron las instancias de intercambio, la presentación de la asociación, la difusión de los principios del Reiki y otras actividades.
Para Mariotta, esa posibilidad de reunir personas de distintos lugares del país es parte fundamental del proceso que atraviesa la disciplina. El objetivo es que el Reiki no quede concentrado en determinados espacios o en Montevideo, sino que pueda generar redes y encuentros en diferentes localidades.
Así, detrás de un encuentro puntual aparece una construcción que continúa. Una práctica que sus propios protagonistas definen desde la energía, la conciencia y la espiritualidad, pero que al mismo tiempo empieza a transitar un camino de mayor organización institucional.
El desafío hacia adelante será continuar tendiendo puentes: entre terapeutas, entre distintas zonas del país y también hacia ámbitos donde estas prácticas complementarias puedan encontrar nuevos espacios de diálogo.
Porque si algo deja en evidencia la experiencia de la Asociación Uruguaya de Terapeutas de Reiki es que, más allá de cualquier encuentro puntual, el Reiki en Uruguay está instalado y en movimiento.








































Los orígenes del Reiki
El Reiki tiene sus raíces en el Japón de comienzos del siglo XX y está estrechamente vinculado a Mikao Usui (1865-1926), quien en 1922 comenzó a desarrollar y enseñar en Tokio el sistema conocido como Usui Reiki Ryōhō. La tradición sostiene que su método surgió después de un período de meditación y ayuno en el monte Kurama. Sin embargo, la investigación histórica más reciente señala que los orígenes del Reiki deben entenderse dentro de un contexto más amplio de corrientes espirituales, religiosas y prácticas de sanación que atravesaban el Japón de aquella época, y plantea incluso la posible participación de otras figuras en su desarrollo temprano. Tras la muerte de Usui, distintos discípulos continuaron transmitiendo y modificando la práctica. En la década de 1930, Chujiro Hayashi formó a Hawayo Takata, quien llevó una de las líneas del Reiki a Hawái y posteriormente a Estados Unidos, contribuyendo decisivamente a su expansión internacional. El 15 de agosto, fecha de nacimiento de Usui, es actualmente una fecha de conmemoración para comunidades de Reiki en distintos países.
Fuentes: Jojan L. Jonker, Reframing the Early History of Reiki: A Chronological Reconstruction (2026); Justin B. Stein, Alternate Currents: Reiki’s Circulation in the Twentieth-Century North Pacific (University of Hawai‘i Press, 2023).
Texto e imágenes: Virginia Waller

















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