La crisis ambiental que golpea al sector apícola uruguayo ha alcanzado dimensiones sin precedentes. Según los últimos relevamientos técnicos analizados por la Junta Departamental de Colonia, la mortandad de abejas reportada a finales de 2025 ya supera las 15.000 colmenas afectadas en todo el país, con el departamento de Colonia como uno de los epicentros del desastre.

BARRACA RODO

Las cifras del desastre

Investigadores de la UDELAR y especialistas como la técnica Estela Santos han confirmado que, aunque la cifra oficial inicial del MGAP fue de 13.759 colmenas, el número real ya traspasó la barrera de las 15.000. Esto representa un golpe devastador para una zona que concentra el 70% de la producción nacional.

  • Departamentos más afectados: Colonia, Soriano, San José y Río Negro.

  • Productores en quiebra: Se estima que más de 65 apicultores del litoral sur han perdido la totalidad de su capital de trabajo.

La “huella química” bajo lupa

Los análisis de laboratorio realizados por el CENUR Litoral Norte y la Dirección General de Servicios Agrícolas (DGSA) confirmaron la presencia de productos fitosanitarios en las abejas muertas. Si bien se detectaron trazas de herbicidas como el glifosato, los científicos investigan un “cóctel” de insecticidas vinculados a la siembra de colza y maíz que habrían actuado de forma letal en noviembre.

A pesar de la evidencia de intoxicación química, el informe oficial del MGAP mantiene cautela, señalando que “no se ha podido atribuir la mortandad a un único principio activo”, lo que ha generado malestar en las gremiales apícolas que exigen sanciones claras.

Acción Legislativa

La resolución firmada por el presidente de la Junta de Colonia, Félix Osinaga, busca que el Ministerio de Ambiente intervenga directamente. El documento advierte que la convivencia entre el puerto granelero y los apiarios es insostenible sin una regulación estricta de las aplicaciones aéreas y terrestres en periodos de floración.

“Estamos ante un récord histórico de mortandad que la abeja está denunciando; es un indicador de que el modelo productivo está fallando en su equilibrio ambiental”, señala el informe de la Comisión de Ganadería departamental.

Análisis: La situación es crítica porque no solo se pierde la miel, sino la capacidad de polinización de la zona más fértil del país. La falta de un “culpable” específico en los informes del MGAP está retrasando el pago de seguros y ayudas económicas a los apicultores.

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