23 de julio de 2015

La suba del combustible y el salario de los trabajadores: ¿dos objetivos compatibles?

Recibimos y publicamos este artículo que busca reflexionar acerca del aumento de los combustibles y su impacto en el salario de los trabajadores

Por Daniel Pérez (Partido Independiente Colonia)

Esta semana se ha difundido en los medios la suba del precio de los combustibles del orden del 6%, la cual se fundamenta desde Ancap en el aumento del precio del dólar. Desde Ancap y desde el gobierno se argumenta la necesidad de este aumento en que la suba del tipo de cambio afecta la paramétrica con la cual se define el precio del combustible –paramétrica que es totalmente oculta e inaccesible para los ciudadanos y buena parte del sistema político-, lo  cual si bien es verdad, no es toda la verdad.

Esta suba del precio de los combustibles  tiene un objetivo encubierto que es salvar la imagen de Sendic, tratando a abatir o al menos reducir de manera importante el déficit de 323 millones de dólares que dejo su gestión, que aunque al Senador Mujica la parezca que son “chirolas”, no lo son, y sino que le pregunte a los docentes que se puede hacer con esas “chirolas” que equivalen a  0,5% del PBI del país.

Sin embargo, lo más preocupante de este aumento en el precio de los combustibles no radica en este objetivo encubierto, sino en los efectos que puede tener sobre la economía general del país y en particular en la inflación y en el salario real de los trabajadores.

En un país donde el combustible derivado del petróleo tiene un peso muy fuerte en el  funcionamiento de la economía, tanto para la generación como para el transporte de bienes, ya sea para el mercado interno como hacia los puertos que luego permitirán la exportación de los mismos hacia otros países, un aumento de estas características impactará directamente en los costos de producción, los cuales seguramente serán trasladados –al menos en parte- a los precios de los productos, lo cual generará una presión inflacionaria al alza. Esto es ni más ni menos, que el precio de productos de consumo básico como el pan, la leche, harina, etc., van a aumentar a consecuencia de la suba del combustible. Obviamente también habría que analizar cómo impacta este aumento en el precio de otras tarifas públicas, lo cual repercute directamente en la economía de las familias uruguayas.

Esta suba también estará pesando en los costos que tienen las empresas de transporte, departamental e interdepartamental, las cuales seguramente soliciten al gobierno modificar el precio del boleto que pagan todos los ciudadanos ya sea para ir a trabajar o a estudiar.

La primera interrogante que surge de un aumento de precios del combustible tan importante como ésta -que equivale a más del 70% del IPC anualizado-, es ¿cuál será el impacto que tiene la suba de combustibles en la inflación y el salario de los trabajadores?

Por otra parte, resulta extraño cómo es posible que por un lado desde el gobierno se emita una pauta salarial que para el sector medio de será de 8,5% para el primer año del convenio, siendo menor en el segundo y tercer año del convenio y en paralelo se aplique un aumento en un rubro tan importante como el combustible del 6%. En tal sentido, cabe preguntarse ¿en qué medida son compatibles estas dos señales del gobierno? ¿No son contradictorias entre sí?

La primera impresión hace pensar que pueden ocurrir dos cosas como consecuencia de estas medidas de cara a la próxima negociación salarial. Una posibilidad sería que los trabajadores aceptaran sin cuestionar la pauta salarial dada por el gobierno y no tomaran en cuenta el aumento de los combustibles ni las consecuencias derivadas, lo cual parece poco probable, ya que tendría como consecuencia directa una pérdida notoria de poder adquisitivo de los trabajadores, no es necesario decir que un efecto terrible para la sociedad toda.

Por el contrario es de esperar, que los sindicatos tomen en cuenta esta suba del precio del combustible así como otros aumentos de precios que puedan sucederse como consecuencia de la misma, y en tal sentido, busquen conseguir un aumento de salarios superior a la pauta indicada por el gobierno para que los trabajadores no pierdan salario real, lo cual sería un reclamo totalmente justo y compartible.

Ahora bien, si de la negociación salarial surge que el aumento salarial está por encima de la pauta dada por el gobierno, esto también incidirá sobre el nivel de precios de distintos productos de la economía y por tanto, presionará al alza de la inflación del país. ¿Cuál es el riesgo que se corre? Qué el efecto del aumento del combustible y el aumento de los salarios por encima de la pauta dada por el gobierno, en forma conjunta, provoquen que la inflación anual supere la barrera del 10%, lo cual tiene como corolario la pérdida de poder adquisitivo por parte de los trabajadores –y ya sabemos que los más pobres son los que más lo sufren-, un aumento de la pobreza y el riesgo de ingresar en una espiral inflacionaria, lo cual sería catastrófico para el país.

La pregunta queda planteada: ¿la suba del combustible y el salario de los trabajadores son dos objetivos compatibles? 

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