El proyecto prevé una inversión de 8 millones de dólares.

Tras el cierre de Agolán, los trabajadores conformaron una cooperativa que viene trabajando desde el pasado 16 de octubre. Según informó su presidente, Johnny Solahegui, esta partida estará destinada a cubrir gastos de funcionamiento haciendo hincapié en la materia prima. La producción estuvo centrada en principio en pedidos de clientes ya existentes. Si bien hay ventas concretas hasta julio de este año, la estrategia es salir a conquistar nuevos mercados.

La textil Lacazina ha sido históricamente una de las principales fuentes de trabajo de la cuidad. Esta reestructura en particular ha significado un cambio cultural para los trabajadores.

La fabricación de material sintético para frazadas es una de las innovaciones que ya se han puesto en práctica.

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